jueves, 25 de diciembre de 2025

Intentar


Intentar, intentar es más importante que conseguir: Todo el que intenta cosas de verdad  sabe que el fracaso es muuucho más frecuente que el éxito.  (Hay much@s que esperan, y luego ilusos piensan que lo que les ha caído "del cielo" por nacer en tal sitio o en cual familia es logro suyo, pero de l@s ignorantes no estamos hablando). Si intentas te llevas muchos palos, el fracaso se vuelve acompañante habitual y el éxito una anécdota que puede ser hasta incómoda. He llorado más cuando he conseguido algo que cuando no.

Es verdad que se pueden querer cosas diferentes: el éxito profesional, proteger un espacio natural o robar al vecino... Mil distintas y ni la mayoría "buenas". Pero existe ahí un pulso vital original. (¿Innato?).

No soporto y me desesperan aquellas personas que "no intentan". Me parecen "muertos vivientes", zombis.... Cómo árboles que aún echan hojas pero tocados de muerte en su interior,  cuando ya no se sabe si las ramas pertenecen al árbol o  que hay hojas que están creciendo en él. Intentar implica un deseo, parece que sí..., y hay culturas y religiones que en ese deseo localizan la infelicidad. En esas expectativas que luego no serán cumplidas. La felicidad como objetivo me resulta naif, simplista y plana. Un señuelo infantil. Pero en ese deseo, en ese intentar yo localizo "la vida" que claro tiene su cara oscura. Intenta el animal comer y no morirse de hambre, o reproducirse.... El ser humano , algunos pueden permitirse otras cosas pero ¡ay! de aquellos que teniendo sus necesidad cubiertas nada intentan y viven por inercia a lo sumo contemplando, ya se están muriendo.

Intentar es más importante que conseguir, no lo digo yo, también Roberto Iniesta cuando le dieron la medalla de Extremadura.

https://youtu.be/KzsjH0oJMHk?si=jJ_dtM7DF2qcjB3w

Los "éxitos" o fracasos ya son pasado. Yo tengo perdido el rumbo, pero no dudo en seguir remando, intentándolo. Prepárate 2026, allá vamos.


miércoles, 10 de diciembre de 2025

ROBE


Parece que era una representación de su pareja e hij@s. El tatuaje de Robe alguna vez he querido hacérmelo. La madrugada del día que iba a cambiar el resto de mi vida (en realidad cualquier día al que le eches un extra de esfuerzo y energía) me estaba prometiendo hacérmelo cuando busqué en Internet y vi que sería demasiado poco original. Me compré una estúpida camiseta negra con el mismo dibujo. Tan "tonta" como un escapulario o una estampa de esta o aquella Virgen que se guarda con devoción.

¿Por qué acordarme de Roberto Iniesta? Llegué "tarde" a Extremoduro pero Robe, desde su primer disco, me ha acompañado íntimamente.  Han sido muchos cambios, ninguno demasiado apoyado por mi entorno. Me he sentido muy solo y siempre Robe ha sido la base en la que rebotar para dar otro paso, para perseverar: Esa integridad en la búsqueda de la belleza, de frente y sin ambages. Palabras comunes que son poesía en una voz que siempre dice la verdad. Sincera hasta el dolor. Abrazándolo. Cómo no venirte arriba con esa luz resistente a la más fuerte de las tormentas, sabiendo que él que las canta había sobrevivido a todas ellas. 

Es mi banda sonora para salir a correr, algo que siempre odié pero que fue imprescindible durante años para mantenerme cuerdo. Fue también la música aquella mañana, cuando sí, seguí cambiando mi rumbo contra corriente y ahí sigo. Lo he escuchado más a él que a nadie, si lo pienso. Y así seguirá siendo porque todavía uso el mismo MP3 con auriculares de cable.  No soy un fanático y tengo una memoria de pez; dejó suficiente música para que yo siempre pueda encontrar algo nuevo, íntimo y mío en ella. Pero ya he cruzado una puerta sin retorno, inevitablemente soy un puto viejo si no puedo volver a ver cantar a Robe. Nos quedamos muy solos. Sus canciones me acompañaran en esta resistencia bella e inútil que es la vida.
Ayer, sin saber lo de hoy pero teniéndolo a él y su música rondando la cabeza, me tatué un cachalote en el pecho. Hoy no habría podido. Gracias por tanto, gracias por todo.