¿No echas de menos? La respuesta es NO. Pero eso de echar de menos siempre se me queda flotando en la cabeza, dos centímetros delante de la frente.
Cuando A. me dice al auricular “....Te quiero. Te echo de menos...” siento que me arroja instantáneamente la responsabilidad de su vida: a mi me suena a no puedo vivir sin tí y me siento al momento culpable de todo lo malo que pudiera pasarle, luego reflexiono y traduzco para mi cerebro profundo; “puedo vivir sin tí pero me gustaría tenerte de vez en cuando al lado y disfrutaría viviendo más contigo”. Y ese agobiante sentimiento se transforma otra vez en amor. Pero sigue levitando sobre mis cejas el “echar de menos”....
¿Qué echamos de menos? Para empezar lo que nunca tuvimos , como dijo Sabina. En mi caso por ejemplo; libros, mujeres, personas, lugares... pero así más en concreto:
- Conocimientos que me hubieran evitado situaciones bochornosas de las que, aún vividas, no aprendí nada.
- Un adolescencia más agitada sexualmente hablando.
- Un acto de rebelión infantil, tipo escaparse de casa dos días o algo así.
- ….
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