
El bar de la foto, ya no existe…sobrevivió al siglo XX, pero ya no pudo con el Covid. Los Toros siguen ahí por ahora, aunque realmente tampoco encajen en este siglo. Viví en la misma calle y en aquel bar con suelo de albero, muy estrecho y de mesas altas, nos juntamos un día 5 amigos.
No eramos una pandilla, realmente yo y mis cuatro “mejores” amigos, elegidos y cuidados individualmente, con los que no era ni mucho menos frecuente coincidir a la vez, cada uno de un entorno diferente. Ser consciente de lo excepcional de la ocasión, me hizo disfrutarla y celebrarla aún más. Fue explícito además cuando señalé que todos me sacaban al menos 10 o 12 cm de alto, con lo que parecían cuatro colegas y el hermano chico de uno.Me ha dolido acordarme porque ahora estoy demasiado lejos de todos ellos, y la verdad ni se me hubiera pasado por la cabeza que años después ninguno estuviera en mi círculo cercano. Pienso también que si, por ejemplo, mi padre tuviera un recuerdo similar, los personajes de la foto no estarían lejos, estarían muertos. Y si eso es más o menos triste que el hecho de que estén vivos y coleando, contentos intuyo, pero lejos. Exagerando: “casi muertos para mí”.
Los que yo pensé que serían para siempre ya no están. Y nadie los ha sustituido. Simplemente me quedé sin tribu.
No hay comentarios:
Publicar un comentario