viernes, 10 de febrero de 2012

Por lo menos...

Españoles, Franco ha vuelto.

¡Qué suenen las lúgubres panderetas, que los graznidos se transformen en palabras por el arte de birlibirloque de la prensa nacional!¡España es una, grande y azul en el mapa! Todos los poderes comen en la misma mesa mientras el pueblo juega al tute!¡Canto las 20 y las 40 y las 60!¡Todo para mí!¡Nada para tí! Al terminar, la partida toca rebañarse los sabañones de la dignidad con la afilada uña de la miseria! Es miserable el hombre que teme ser, ni más ni menos, que eso: un hombre.¡Que insoportable silencio colectivo! Y al mismo tiempo... ¡qué suenen, qué suenen, los redobles del tambor hecho con la piel de nuestros cráneos! Ven, amigo banca ¿quieres tocar un poco? Dale fuerte no temas, tenemos muuuuuchos tambores que desgarrar, muuuuchos pellejos de rajar a base de tijeretazos! ¡A por ellos! No basta con ganar ¡hay que dar lecciones de patriótico civismo rojigualdo! Garzón al banquillo de Génova (¡qué terrible casualidad!), Garzón a la celda del exilio. En el fondo no nos ha sido tan inútil ¡nos sirvió para dar ejemplo!¿Quién es el siguiente? Que pase, que pase, que estoy terminando de darle betún a las botas de Millán Astray ¡Qué muera la justicia! Perdón ¡Qué muera la inteligencia! ¡Qué muera la disidencia ibérica! Mantengamos la ruinosa prensa del movimiento con los dineros del cohecho aladrillado, dejemos que se derrumbe la ruinosa prensa no afín ¡Viva la democracia! ¡Más tute, más tute! Marca para todos, construyamos frentes y démosles lanzas ¡oprobio, venganza al que osa subvertir el orden de las cosas! ¡Mourinho y cierra España! No queremos polacos, total ya ganamos el mundial y el paliducho es de Albacete, la calle sólo se ocupa cuando ganan los buenos ¡15-M!¡Todos maricones!¡Todos sociatas, rojos sin gualdas que los autoricen! Se me va la porra de tanto que la he preparado ¡Sol es un sacrosanto centro comercial! [Mi Madrid ya sólo se escribe en pasado] ¡Alcaldesas que resarcen maridos que nos convirtieron en cómplices de la masacre!Las peras con las peras y las manzanas podridas ¡Al extranjero!¿Cinco millones de parados?¡Vagos, más que vagos!¡Iros a Alemania a comer salchichas! Pero luego vendréis pidiendo chacinas de Huelva ¡Sois traidores a la patia!¡Usureros!¡Hedonistas!¡Radicales!¡Batasunos! Os vais a enterar de lo que vale un tricornio. Como vuestros amigos del norte...

- Sí, "como nuestros amigos del norte", aunque hay una pequeña diferencia: ellos, por lo menos, conservan la esperanza de poder independizarse de España.
Este ingenuo marinero partió de un puerto cierto. A él no puede evitar volver continuamente la mirada por instinto; para sorprenderse, normalmente y por desgracia, con sensaciones desagradables.

La naturaleza humana no entiende de fronteras y no creo que salvo circunstancias muy particulares y puntuales en el tiempo haya en algún lado más hipocresía , injusticia, impunidad o excesos de poder que en otro. Sin embargo, como digo muchas veces, eso es una creencia personal: como el que cree en Dios o no. Por lo que leo y por lo que entiendo de lo que leo, algunos sitios parecen por fuerza especiales.

El primero ITALIA, lo de Italia es alucinante; un dato es que la semana pasada se paralizó Roma durante días porque nevó. Cinco centimetros de nieve en Roma no son frecuentes pero tampoco es algo inimaginable. Nevó y todo* se paró, y sin embargo todo siguió igual. De verdad que me resulta incomprensible...
*TODO: corriente eléctrica, transportes colegios y trabajos...

Y luego está mi puerto original, solo las noticias que leo de allí me enfadan, hay cosas que veo bien o mal en todos lados, que me alegran o contra las que protesto en manifestaciones de fin de semana en cualquier ciudad en la que este. Pero solo las malas noticias de Hispañistán me enervan, me cabrean, me enfurecen tanto que en realidad no puedo imaginarme viviendo allí tranquilo.

Casos como la sentencia a Garzón de todo un tribunal supremo por unanimidad me provocan males; un impulso irrefrenable de salir a quemar algo, de desmontar el estado y tener como objetivo la destruccion de Bancos, partidos politicos o el sistema judicial. O peor aún, la amarga y cobarde sensación de no hacerlo cuando es lo que en Justicia se debería hacer.

lunes, 6 de febrero de 2012

Haiku pirata ( como si fuera de R)

Las malas decisiones
como las buenas
están sobrevaloradas.

Las Malas Decisiones.

Como las buenas , están sobrevaloradas. Supongo que siempre habrá existido ese impulso personal de quitarse responsabilidades de encima. Mucho de eso hay en reconocer una mala decisión anterior;”....como elegí mal, qué puedo hacer ya...” .
En las películas y en la literatura se recurre quizás demasiado a ese tópico, ese determinismo que simplifica los relatos y que hace fácil el extraer una clara moraleja. En la vida de la mayoría de la gente con posibilidades de elección, que son minoría sobre el planeta, no creo que las decisiones en general sean determinantes.

Primero tenemos esa tendencia a reducir las posibilidades a unas determinadas, tendencia al "cruce de caminos" podríamos llamarlo. El simple hecho de poder decidir ofrece "per se" una libertad muchísimo más amplia que la de elección entre dos o tres opciones cerradas, a pesar de que al desconocido poder oscuro que todo lo quiere controlar (y sin embargo real, palpable) le interese presentarnos la realidad como un camino cerrado. ¿Qué coche elegir? este o aquel 5000 euros más caro.... Reflexionar y analizar de una manera analítica sobre estos parámetros ya presentados es una forma de engaño aún más refinada, que nos lleva a llamar inteligentes a los verdaderamente más tontos, a pesar de que sean evidentes sus conocimientos y capacidades.
En el ejemplo del coche la pregunta se ve frecuentemente reducida a “qué coche nuevo comprarme” dejando de lado el inmenso abanico que existe fuera; segunda mano, alquiler , compartir vehículo, utilizar taxi, moto, bicicleta o transporte público que satisfaría a gran parte de los demandantes. A algo parecido, aunque no exactamente llamaba J.A.Marina “el marco” de la decisión y daba en uno de sus libros muy significativos ejemplos de como una decisión que parece cabal puede difuminarse a estúpida si ampliamos un poco la perspectiva.

En segundo lugar se refuerza así, dando trascendencia excesiva a las decisiones, la infantilización del individuo, su dejación de responsabilidad, comodidad e implícitamente la facilidad para manejarlo al negar la capacidad que la persona tiene de variar su entorno, para bien o para mal, con su actitud, trabajo o esfuerzo. Una mala empresa puede convertirse en buena si desde tu puesto de trabajo trabajas para ello, o un matrimonio incluso, indudablemente mejorará con cariño y esfuerzo. Esta acción del individuo resulta más capaz al final que el perjuicio que supone una posible elección “equivocada”. Me viene está idea a menudo al pensar en los políticos cuando falsamente dicen después de ganar unas elecciones que “ahora es el momento de empezar a trabajar”, que pena que suene tan vacío y ninguno crea lo que dice, ni se acuerde de por qué lo hace, cuando es la pura realidad. El éxito o fracaso empieza a formarse justo después de decidir, cuando ya no hay dudas, solo la obligación de ponerse en marcha. Por eso lo peor de todo es el standby, el retrasar una decisión escondiéndose en su análisis o valoración, se te puede pasar la vida así cuando la vida de verdad empieza justo detrás de esa cortina de humo del ¿qué puedo hacer?. ¿Puedes hacer?  HAZ!!!!!

Particularmente irritante me resulta que se encumbre ahora como inteligentes a los que solo escogen entre las mejores opciones, como si fueran un software de comparación, encuentran el billete de avión o la compañía telefónica más barata y presumen de sabiduría cuando lo único que han hecho es pagar menos dinero perdiendo más tiempo. La inteligencia, si se puede definir, es seguro otra cosa.

jueves, 2 de febrero de 2012

Antes de todo...

Antes de todo eso yo era un tipo normal. Había conseguido una plaza de funcionario administrativo que esperaba mejorar por promoción interna aunque no ponía demasiado empeño en ello por pura pereza. Vivía con mi novia en un piso comprado a medias con ayuda de nuestros padres, bueno, comprándose, porque pagaba todos los meses “lo mismo que un alquiler pero al final el piso es nuestro” como a ella le gustaba decir. Nos conocíamos desde los doce años, éramos de la misma ciudad y estábamos juntos desde la adolescencia. A pesar de una cierta presión familiar nunca nos casamos, nos metimos en el piso porque era una oportunidad y de repente esperábamos nuestro primer hijo. Al contarlo resulta sin duda una vida monótona y de transcurso bastante previsible, sin embargo viviéndolo en aquellos momentos nos daba cierto vértigo. La inminente paternidad nos sorprendió a los dos como si fuéramos jóvenes inconscientes que descubren un embarazo después de una aventura veraniega, llevados por la rutina diaria no habíamos pensado en tener hijos, ni en no tenerlos tampoco. El primer impulso de Marga fue de hecho abortar, sin ni siquiera pensarlo o reflexionar sobre nuestra situación; ella tenía veinte y muchos, llevábamos una vida familiar tranquila y más o menos con unas condiciones económicas seguras y si queríamos vernos con sesenta años acompañados por hijos en el mundo había, lógicamente, que empezar entonces.

Afortunadamente los embarazos duran nueve meses, los primeros de ellos los pasamos nosotros angustiados, replanteándonos nuestras vidas, nuestra relación y la responsabilidad que supone tener un hijo. Esos primeros días tuvimos en casa peleas como nunca, crisis de ansiedad y depresiones fugaces. Afortunadamente también la naturaleza dopó de alguna manera a la futura madre, dotándola de un extra de energía y de un sentido subjetivo pero eficaz de lo necesario y lo superfluo, que creo que incluía mi opinión sobre cualquier cosa. De nuevo con el apoyo familiar al pasar de las semanas fuimos volviendo a la tranquilidad.

Sin extraer ninguna conclusión ni resolver ninguno de los reproches que afloraron después del positivo en el cuarto de baño habíamos ya comprado una cuna para bebés acoplable a la cama con dos juegos de ropa, rosa por si era niña y azul por si era niño.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Cuando saqué la cabeza del agua me dí cuenta enseguida. Un instante antes de asomar los ojos cerrados a la superficie después del reconfortante chapuzón tan largamente esperado, sentí la pérdida del colgante que durante tantos años llevé a cuello.
Pensé inmediatamente en que en esas aguas cristalinas podría encontrarlo y me quedé quieto inocente, intentando no remover el agua para no eliminar las pequeñas posibilidades de bucear y rescatarlo del fondo de arena negra a más de tres metros de profundidad. Al mismo tiempo mantuve la expresión de alegría en la cara, sin dejar aflorar el agudo daño que me provocaba perder lo que para mí era algo así como un amuleto sagrado. Elena me miraba desde la orilla, probablemente sacando fotos sin parar, y no podía estropear esa ilusión compartida con una mueca. Así que abrí los ojos sonriente con el flequillo pegado a la frente, agité las manos fuera del agua saludando y tomé una gran bocanada de aire para probar suerte con la búsqueda.
El colgante era una moneda uruguaya del año 1930, troquelada dejando huecos entre el dibujo central de un puma, y el canto. No era un legado familiar, ni yo tengo nada especial que ver con el Uruguay, simplemente la conseguí en un mercadillo al lado del cementerio de la Recoleta en Buenos Aires un Diciembre muchos años antes, pero se había convertido en una de las pocas cosas que me unían en ese momento con mi hija, con mi familia y con la vida tranquila que había llevado tanto tiempo. Aurora nació el 24 de Abril del 2006. Cuando era pequeña siempre le llamaban la atención las cosas brillantes y no paraba de jugar con la moneda de 10 centésimos sobre mi pecho cuando la tomaba en brazos. Desde entonces pensaba que sería un bonito regalo para su vigésimo cuarto cumpleaños, en el 2030, por esas cosas que tenemos algunos de buscar las simetrías y coincidencias en los números y las fechas, como si fueran señales mágicas que nos confirman que vamos por el camino correcto. Perder el colgante significaba para mí romper el encantamiento, cerrar las posibilidades de volver a encontrarla y de recuperar una vida normalmente feliz.
(continuará…)

sábado, 3 de diciembre de 2011

Tenía una mirada con la que lo decía TODO,
pero nunca dijo NADA.
Y así.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

¿Qué estoy haciendo?

Escribo periódicamente con caligrafía fantasiana. Lo hago a borbotones con la inconstancia que me caracteriza. Ya va un año y medio desde aquella presentación. Sé que alguien me ha leído desde Rusia, desde Francia y desde Singapur. Apenas unos comentarios de un tal FSM. Y sin embargo siento que esto tiene valor. Tan es así que no soy capaz de poner nombres. Tan es así que esta historia mía entre dos orillas está escrita desde el temor a perder la intimidad. Sé que la CIA tiene mis datos. Sé que no sirve de nada borrar un texto si encuentro que algo es improcedente. Sé que es necesario mantener una parcela de intimidad inexpugnable. Algo parecido a lo que ocurre con la pareja. Debes compartir casi todo. Pero lo que decidas no compartir debe estar a salvo de cualquier tentación de hacerse público. Es la única forma de preservar tu individualidad. En la red pasa lo mismo. Y como presiento que dentro de muchos años mucha gente aburrida leerá estos textos inconexos, prefiero no señalar; simplemente narrar desde la salada fantasía de un marino que de momento sigue en tierra.
PD: Me han recomendado que empiece por Maquiavelo...