viernes, 9 de enero de 2026

Refugio

 


¿Somos pareja? Sí, lo que quieras entender por eso. ¿Es una casa lo de arriba?¿no te permite acaso vivir?. Somos refugio, cobijo... Asilo que cantan hasta hacerte temblar Drexler y Mon Laferte. Nos acompañamos siendo mucho más que compañía. Es verdad que el sexo es fundamental, sin sexo probablemente ya no seríamos lo que somos. ¿Somos entonces  amantes? A pesar de su etimología esa palabra la veo muy desprovista de amor, y nosotros nos queremos, mucho.

Sin sexo no seríamos, pero con él tampoco llegamos a compañer@s. Nos mantenemos conscientemente alejadas. Para querernos bien restringimos al otro nuestra cotidianeidad. Celosos de una gran parcela de privacidad y autonomía, aunque nos paseemos en pelotas. Somos refugio, pero no hogar... En el hogar no hay más remedio que meter todo, lo bueno y lo no tanto, y eso nos lo guardamos cada uno en su casa. Y lo dejamos atrás cuando queremos subir a la montaña a respirar aire puro, frío y limpio...y a buscar cálido refugio.

0-0

 "En ningún momento fuimos por detrás en el marcador, no le perdimos la cara al partido"

"Considero que estuvo más cerca la posibilidad de ganar que de perder, porque somos muy sólidos atrás"

"No recibir goles en contra es importante, porque luego generan la dificultad de la remontada"

"Fundamental seguir sumando puntos, poco a poco, tenemos que ser conscientes de quiénes somos y contra quién nos enfrentamos"

El partido en realidad ni siquiera había empezado. 0-0. ¿Y la vida?

( Versión hiper reducida, simplificada y desabrida de lo que habría escrito alguien de Argentina con un impulso similar... Pero no pretendo😅😊😝)


jueves, 25 de diciembre de 2025

Intentar


Intentar, intentar es más importante que conseguir: Todo el que intenta cosas de verdad  sabe que el fracaso es muuucho más frecuente que el éxito.  (Hay much@s que esperan, y luego ilusos piensan que lo que les ha caído "del cielo" por nacer en tal sitio o en cual familia es logro suyo, pero de l@s ignorantes no estamos hablando). Si intentas te llevas muchos palos, el fracaso se vuelve acompañante habitual y el éxito una anécdota que puede ser hasta incómoda. He llorado más cuando he conseguido algo que cuando no.

Es verdad que se pueden querer cosas diferentes: el éxito profesional, proteger un espacio natural o robar al vecino... Mil distintas y ni la mayoría "buenas". Pero existe ahí un pulso vital original. (¿Innato?).

No soporto y me desesperan aquellas personas que "no intentan". Me parecen "muertos vivientes", zombis.... Cómo árboles que aún echan hojas pero tocados de muerte en su interior,  cuando ya no se sabe si las ramas pertenecen al árbol o  que hay hojas que están creciendo en él. Intentar implica un deseo, parece que sí..., y hay culturas y religiones que en ese deseo localizan la infelicidad. En esas expectativas que luego no serán cumplidas. La felicidad como objetivo me resulta naif, simplista y plana. Un señuelo infantil. Pero en ese deseo, en ese intentar, yo localizo "la vida" ¡qué claro tiene su cara oscura!. Intenta el animal comer y no morirse de hambre, o reproducirse.... ¿ Y el ser humano?, algunos pueden permitirse otras cosas pero ¡ay! de aquellos que teniendo sus necesidad cubiertas nada intentan y viven por inercia, a lo sumo contemplando, ya se están muriendo.

Intentar es más importante que conseguir, no lo digo yo, también Roberto Iniesta cuando le dieron la medalla de Extremadura.

https://youtu.be/KzsjH0oJMHk?si=jJ_dtM7DF2qcjB3w

Los "éxitos" o fracasos ya son pasado. Yo tengo perdido el rumbo, pero no dudo en seguir remando, intentándolo. Prepárate 2026, allá vamos.


miércoles, 10 de diciembre de 2025

ROBE


Parece que era una representación de su pareja e hij@s. El tatuaje de Robe alguna vez he querido hacérmelo. La madrugada del día que iba a cambiar el resto de mi vida (en realidad cualquier día al que le eches un extra de esfuerzo y energía) me estaba prometiendo hacérmelo cuando busqué en Internet y vi que sería demasiado poco original. Me compré una estúpida camiseta negra con el mismo dibujo. Tan "tonta" como un escapulario o una estampa de esta o aquella Virgen que se guarda con devoción.

¿Por qué acordarme de Roberto Iniesta? Llegué "tarde" a Extremoduro pero Robe, desde su primer disco, me ha acompañado íntimamente.  Han sido muchos cambios, ninguno demasiado apoyado por mi entorno. Me he sentido muy solo y siempre Robe ha sido la base en la que rebotar para dar otro paso, para perseverar: Esa integridad en la búsqueda de la belleza, de frente y sin ambages. Palabras comunes que son poesía en una voz que siempre dice la verdad. Sincera hasta el dolor. Abrazándolo. Cómo no venirte arriba con esa luz resistente a la más fuerte de las tormentas, sabiendo que él que las canta había sobrevivido a todas ellas. 

Es mi banda sonora para salir a correr, algo que siempre odié pero que fue imprescindible durante años para mantenerme cuerdo. Fue también la música aquella mañana, cuando sí, seguí cambiando mi rumbo contra corriente y ahí sigo. Lo he escuchado más a él que a nadie, si lo pienso. Y así seguirá siendo porque todavía uso el mismo MP3 con auriculares de cable.  No soy un fanático y tengo una memoria de pez; dejó suficiente música para que yo siempre pueda encontrar algo nuevo, íntimo y mío en ella. Pero ya he cruzado una puerta sin retorno, inevitablemente soy un puto viejo si no puedo volver a ver cantar a Robe. Nos quedamos muy solos. Sus canciones me acompañaran en esta resistencia bella e inútil que es la vida.
Ayer, sin saber lo de hoy pero teniéndolo a él y su música rondando la cabeza, me tatué un cachalote en el pecho. Hoy no habría podido. Gracias por tanto, gracias por todo.
 

viernes, 21 de noviembre de 2025

APNEA




APNEA es el título de una obra de teatro que compré impresa al lado de la plaza del Pumarejo. Después de leerla, como me gustó, se la envié por correo postal a mi (único) amigo dramaturgo.

Apnea también parece ser lo que explica todos "los males" de los que me quejo desde que salí de un COVID doméstico a finales de abril de 2021, a punto de recibir la primera dosis. Desde entonces cansancio continuo, somnolencia acusada, reducción drástica de la potencia y resistencia física y también cosas "mentales" más difíciles de definir como falta de memoria a super corto plazo, pérdida de frescura en los razonamientos y capacidad de concentración. De ninguna de esas cosas " me voy a morir", por ahora porque si lees las estadísticas comparativas de la apnea del sueño y la falta de oxigenación da miedito. La mía debe ser de verdad "severa", como me dijeron por teléfono. Porque una doctora que apenas me miró a la cara ni me ha soportado quejándome estos cuatro años y pico, vió el informe de la noche que pasé en el hospital y me ha dado inmediatamente una máquina de esas de la foto que normalmente recibes después de meses de espera. 

Sin volverle la cara al asunto tampoco estoy vuelto loco informándome en internet ni nada, más que con paciencia intento afrontarlo con un poco de temple y serenidad. Sobre todo intentando no lamentarme del "tiempo mal pasado". Tampoco tengo claro que esté ya "en el Sur de la cuestión" aunque, contra la opinión de mi otrora médico de cabecera sí siento que me acerco más que alejarme.

Este diagnóstico, además de un cabo del que tirar, algo muy conveniente para un "tío" que siempre "tiene que estar tirando de algo"🙄😬 como yo, me reconforta porque me dice que "equivocado, equivocado no estaba". Y eso es algo que nada ni nadie me ha dicho en mucho tiempo.  Sigo en este vital mar de dudas, pero el rumbo no es malo y mal que bien navego y remo siguiéndolo más allá de flotar a la deriva. 

viernes, 3 de octubre de 2025

Salir corriendo.

Nunca estuve de los primeros en la línea de salida. Tampoco hizo falta. Correr me enseñó mucho sobre mí mismo y con sus altibajos lo disfruté por eso más que por estar más o menos en forma o delgado. Cada salida era una clase de autoconocimiento y cada carrera popular una prueba superada con satisfacción.

He escuchado lo mismo habitualmente de gente que hace yoga, y supongo que es la experiencia que cualquier actividad física practicada con cierta consciencia y periodicidad te da. Un conocimiento no "leíble" pero sí racional a la vez que instintivo.

Lo echo de menos porque desde que pase el COVID no estoy igual, he perdido las reacciones que tenía antes, el idioma corporal. Las señales que reconocía y me iban guiando. Antes salía a correr y volvía  activo, optimista, con una satisfacción  y sensación de fortaleza que me duraba uno o varios días. Ahora no se para qué salgo, sufro cada kilómetro y vuelvo... cansado.


Pero hay que seguir resistiéndose a la marea, así que "a las calles".




martes, 2 de septiembre de 2025

"Pasa el tiempo querido" dijo el hidalgo caballero.


Tiempo ha unieron sus andanzas dos. Luego amigos que fueron, y de los mejores, y también de much@s más. Juntó sus caminos entonces una sensación de incomodidad, una búsqueda de un lugar (preferentemente junto al Mar) donde dejar de moverse.... Y al andar unieron a aquellos dos muchas otras cosas, especiales, únicas... tan únicas y exclusivas como el compartir la VIDA con mayúsculas.

Sin embargo sus caminos se separaron. Uno de ellos, Quijote, llegó a buen puerto, pero por el interior, y mantiene el pálpito del viaje y del descubrimiento. Y explora siempre en cuanto puede. Pero ahora tiene un cálido hogar con chimenea para volver junto al que leer y escribir con un perro acostado en sus pantuflas. El otro, Sancho como aquel, se alegra de la suerte del uno pero aún se debate entre su admiración por Quijote y un pragmatismo practicista que tampoco es capaz de desarollar del todo en su beneficio. A veces lee un rato en algún rincón. Viviendo en casa prestada mantiene la sensación de foráneo... aquella incomodidad que compartieron no ha conseguido quitársela de encima y confía en que sí, que esta vez sí, ha puesto rumbo en tierra hacía el mar que añora.

Celebra las más, envidia las menos pero también, el coqueto castillo sobre el acantilado en el que Quijote encuentra asilo con su dama... No añora aquellos días de incertidumbre pero sí la compañia de aquel caballero, único en su especie, compañero de andanzas. Y mantiene la ilusión adolescente de vivir nuevas y sorprendentes aventuras juntos.

sábado, 4 de abril de 2020

    Tú ya entonces algo veías venir, dedicación profesional. Pero de tan lejos que parecía más bien abstracto y teórico. “No me han pasado ni un protocolo” referiste con desgana cuando ya volvías a los nortes.

   En el mercado al medio día daba un sol de verano que tronaba por un botellín ineludible. Fue hace menos de 40 días. Cuarenta, ese número del que deriva la situación en la que estamos inmersos. No me refiero al confinamiento ni a la cuaresma, sino a las más de cuatro décadas que llevamos mirando el mundo… y la de cosas que están pasando. El mundo va a cambiar dicen y coincido, pero pocas veces ha dejado de hacerlo, el espejismo es heredado de la generación que nos precede, que en Europa occidental ha disfrutado de unos años inauditos de esa ansiada estabilidad.  Creo  que nuestra generación en España ha vivido hitos históricos, pero de lejos; la caída del muro o las torres gemelas se me ocurren, los Balcanes o Siria están ahí al lado, pero a fuerza de no querer mirar, y de que no quieran que miremos, pues finalmente no vemos. Hasta ahora, ahora sabemos que lo que pasa en China llega a tu casa más pronto o más tarde. Una de las cosas que se podrían aprender de esto.

   Aquel día,  hace apenas nada, compartimos mesa alta de 60X60 (distancia prohibida hoy entre desconocidos) con una intrépida italiana viajera. Y litronas como adolescentes en callejones apelotonados. Tenemos la fortuna de que ambos sabemos apreciar en su medida esos momentos, “a veces” nos olvidamos ¡¡¡claro!!!, pero  ¿Cuánto vale una chirigota callejera en las escaleras de Torre Tavira? Eso no tiene precio, ¡es suerte divina! No, es suerte humana, porque esa suerte es para el que la crea, cantando o escribiendo…, y para aquellos que la buscan y la reconocen cuando la tienen en sus narices. Hay una masa humana plural e ignorante que no lo ve y pretende arrastrarnos a todos, compuesta por individuos que sin embargo siempre están a tiempo de darle el valor necesario a las cosas importantes. Nosotros sabemos de ese valor, y nos reconocemos en eso por eso somos felices cuando nos reunimos sin mucho más que un abrazo y una sonrisa.

    Parece que hace mucho más tiempo de aquello, sí… a los individuos nos falta perspectiva, aunque las personas más inteligentes crean ver más allá es poca la diferencia en realidad de anticipación con la media de los demás.  El mundo va a cambiar, dicen, y claro que da vértigo, porque somos seres limitados. Pero ¿va a cambiar tanto en realidad? ¿No son nuestros sentimientos de ahora iguales a las que pudieron tener nuestros abuelos o ancestros de hace siglos? Nuestras condiciones de vida son mucho mejores, esta epidemia era la vida real y continua hace no tanto, como lo sigue siendo en gran parte del mundo, pero las vidas y las emociones de los que seguimos aquí no sé si son tan distintas.

Desde luego a nosotros no no nos hacía falta una pandemia mundial para priorizar lo importante, las personas y a belleza, en ese orden y en su mezcla necesaria. En algunos aspectos hallo más lógica y orden en estos días extraños que en lo que ha venido llamándose vida normal. En distinta medida todos hemos vivido perdiendo el foco de para qué estamos aquí, y seamos utópicos, ojalá esto sirva para aprender a centrarnos un poco más en lo que cada uno quiere y necesita. Pero recordemos, por muchos artículos sesudos y análisis a posteriori que vayamos leyendo, que cuando de nuevo estemos en Cádiz , o reunidos frente al fuego, o compartiendo una botella de vino, volveremos a sorprendernos de estos tiempos, nos parecerán tan increíbles como nos lo hubieran parecido hace 3 meses, ¡somos personas!¡¡sin perspectiva!! pero por eso mismo disfrutaremos de corazón cuando todos juntos inundemos las calles de nuestra alegría.


Un abrazo y mucho ánimo que ya queda menos.