miércoles, 23 de mayo de 2012

Retrato de un 22 de Mayo de 2012


RETRATO DE UN 22 DE MAYO DE 2012.


 "Sólo buscando las palabras se encuentran los pensamientos"   
                                                                                           Joseph Joubert


Grito: Manifestación vehemente de un sentimiento general.

Permitidme la osadía de querer ser altavoz. Disculpadme la vanidad de escribir todas estas obviedades debajo de una definición que termina con las palabras “sentimiento general”. Ciertamente vivimos un periodo caracterizado por el ruido de fondo lleno de solistas bramando que impedimos que nos escuchemos a nosotros mismos. El propósito de estos textos es lograr orquestar todo ese barullo para lograr crear un único sonido, un sonido generacional que explique como nos enfrentamos al presente: un grito que, sin ser definitivo, sirva para plasmar cómo es ser joven un 22 de Mayo de 2012 en este país.



Noticiable: Digno de ser dado o publicado como noticia.

Es martes por la mañana. He salido a hacer unos recados  a mi antiguo barrio. Como suele ocurrir no he logrado ninguno de los objetivos: la tienda de fotografía no tiene máquina propia y no puede revelar las fotos hasta esta tarde y el relojero abre cuando le apetece que, por lo que me dice la estanquera de al lado, nunca es antes de las diez y media. He tenido tiempo de fijarme en la gente que puebla la mañana en la alameda. La mayor parte son jubilados con camisas blancas, pantalones cortos blancos y canillas blancas. También hay treintañeros modernos paseando sus perros, algún padre con barba cana de dos días paseando a su hijo en el carrito, algún otro hombre fugaz, engominado y con traje de rayas azules mirando por el teléfono y, claro está, yo con mi bicicleta plegable y mi mirada desplegable.
Me había despertado con la radio como todos los días. Y como todos los días las primeras palabras que asaltaron mi consciencia fueron deuda, prima, veinticinco por ciento, Merckel y toda la retahíla. He aguantado el chaparrón, más que nada porque me agobia ducharme sin una voz acompañante. En la calle he comprado el periódico. Las primeras páginas de internacional sólo hablan de economía, que es un eufemismo del dinero, las siguientes de nacional sólo hablan de deuda que es un rostro del dinero. Cuando he llegado a la sección de economía, sorprendentemente, hablaba de millones, trillones, de euros, libras, dólares y dracmas. Me he vuelto a decir que el declive de el diario “El país” comenzó cuando movió la sección de economía a las páginas centrales del periódico; de alguna manera fue una agresión a los que leen el periódico para informarse y no para moldearse. Es además un notable ejemplo de la preponderancia que el dinero ha cobrado en nuestras vidas como luego comentaré.
He tardado 32 páginas en encontrar una pequeña reseña en la sección local de Andalucía que me haya interesado “Una cadena humana logra rescatar a dos bañistas en una playa de Punta Umbría”. He buscado más detalles de un acontecimiento tan excepcional pero no había más que un párrafo que repetía la misma información que el enunciado ¿Cómo habrá sido?- me preguntaba ¿Se habrán puesto de acuerdo los que estaban en la playa? ¿Habría algún socorrista dirigiendo la maniobra? ¿Fueron los bomberos? ¿De qué nacionalidad eran los bañistas? ¿y de qué edades? Nada, ningún detalle. Me irritó profundamente comprobar cómo estamos asistiendo a un continuo martilleo sobre depresivos conceptos económicos que nos atracan exigiendo que les demos nuestra tranquilidad y cómo somos incapaces de detenernos ante un segundo de inspiración colectiva. No pretendo que la buena noticia se imponga sobre las calamitosas y reales descripciones del presente, no abogo por la estupidez. Pero sí reivindico una mejor utilización de la energía y de la palabra. Considero que tras meses, ya van para años, escuchando a diario la debacle de la deuda soberana y todas esas cosas, el repunte de la prima de riesgo de 423 a 432 no es una noticia. Vamos, que no aporta absolutamente nada (bueno) a nuestras vidas. Además se ha demostrado que por mucho que hablemos sobre ello y escuchemos a los “sabios” gurús de la economía, el curso de los acontecimientos es completamente imprevisible. Por tanto, desde el principio de la eficiencia humana, propongo que, directamente, dejemos de hablar sobre ello. Por el contrario, si invirtiéramos nuestro tiempo y nuestro espacio público en enarbolar la bandera de los pequeños triunfos, seríamos igual de pobres y de ricos, pero sonreiríamos con más frecuencia y nuestras sonrisas serían más duraderas, tanto que quizás lográramos encadenar dos o tres de una tirada o, permitidme la exageración, llegar a pasar una tarde entera naturalmente alegre.                     



Generación: Conjunto de personas que por haber nacido en fechas próximas y recibido educación e influjos culturales y sociales semejantes, se comportan de manera afín o comparable en algunos sentidos.

¿Quién decide dónde empieza y dónde acaba una generación? Supongo que sólo el paso del tiempo puede delimitar las generaciones y agrupar a las personas bajo un común de cualidades que las definan.
Yo pertenezco a unos tiempos confusos en los que no era fácil catalogarnos como grupo que vive a través del tiempo. Con mucha frecuencia caíamos en las prisas para encontrar el adjetivo adecuado que nos definiera. Indudablemente hemos sido víctimas de la autocomplacencia de los que nos precedieron que siempre nos han encalomado una serie de sambenitos que sólo iban dirigidos a ensalzar todos sus aciertos; éramos el fruto perfecto, una obra maestra de los bienhechores. No faltaba tampoco una gran dosis de desprecio hacia los que supuestamente debíamos sustituirlos. Nos han frivolizado hasta el extremo de caricaturizarnos como hedonistas despreocupados y desagradecidos por todo lo que se nos ha dado.  Y es posible que llevaran razón, aunque un tipo de razón caduca que la terca realidad ha terminado por desmoronar.
No sé cuáles son los rasgos que definen a mi generación (o sí lo intuyo pero no quiero desvelarlo todavía). Lo que sí tengo claro es que ya somos una generación en busca del adjetivo que la (des)califique definitivamente en los libros de historia. Somos un grupo de gente que se enfrenta a algo totalmente nuevo, que nada tiene que ver a lo que se enfrentaron la generación que nos precede. No digo que sea mejor o peor, pero afirmo que es diametralmente distinto.
Ya, somos generación.



Emigrar: Abandonar la residencia habitual dentro del propio país, en busca de mejores medios de vida.

La lluvia de nuevo. Y eso que el tempranero día había amanecido luminoso y con un cielo azul primavera que invitaba al optimismo. "Lástima que aquí la primavera no huela"-piensa mientras se dirige al metro. Baja las escaleras mecánicas con el trote cansino de los que van sin querer ir, sabedora de que la primera batalla del día a día se librará en los ándenes de la Northern line.

Tras dos intentos, logra subirse al filo del pescante del vagón y en la suerte de Maria Mercedes esquivar la puerta cerrándose. El vagón arranca, los ocupantes se balancean como un único cuerpo informe. "Parece que llevara atrapada en este vagón dos años...y sin embargo me muevo" ¿Me muevo? A veces es mejor no hacerse preguntas fuera de la rutina, no vaya a ser que el silencio nos enfrente a nuestro rostro.

En Victoria, como todos los días, se encuentra un hormiguero organizado de gentes dispares que van y vienen y vienen y van sin percatarse de que un cuervo negro como el presente se ha posado en el carrito donde los ejemplares del diario gratuito blasfeman la actualidad. Ella tampoco logra ver al cuervo, pero entre la sinfonía de sordos zapateos atropellados si distingue unos graznidos que parecen preguntarle ¿te mueves?¿te mueves? A veces es mejor no escuchar a las bestias no vaya a ser que nos digan las verdades.

Se coloca el delantal verde, se apoya sobre la barra y respira hondo, como si lo hiciera por última vez, antes de preguntar "How can I help you?" Desde su trinchera de franquicia se concentra para no desesperarse con la monotonía de su trabajo..."¿he dicho trabajo?...Sí, eso es lo que he dicho y, al mismo tiempo, lo que me convierte en "privilegiada"". Uno tras otro despacha con eficacia las sonrisas inhabitadas de los clientes mientras piensa "Tener una sonrisa continua es lo mismo que no saber sonreir. Y lo peor de todo es que se me está pegando"...

-How can I help you.
-Latte americano.
-Here you are.
-Brilliant.

A través de la puerta de cristal, la lluvia empapa con desidia las aceras estrelladas. Un cuervo negro como el azabache se detiene desafiante y le lanza otro graznido, si bien, a diferencia de los previos, éste le resulta extrañamente familiar, como si en el camino desde la garganta emplumada hasta su oído hubiese cobrado la resonancia del lenguaje, la consistencia de los silencios creando palabras y, finalmente, la macabra pirueta de una entonación curiosa que cristaliza en forma de afilada pregunta "¿Cuánto tiempo hace que tienes esa mirada?... A veces es mejor no hacer negocios con el pasado.

Todavía se acuerda de los primeros días, cuando la lluvia era un motivo de risa y las impenitentes sonrisas todavía no eran taimadas. Las primeras semanas fueron un continuo ir y venir por la estación de Victoria con las ojeras felices de los que acaban de descubrir un tesoro. Lo recuerda como algo parecido a aquella vez que se enamoró de un chico del pueblo de al lado ¡Nada importaba!¡No existía el sueño!¡ni el hambre!¡ni el derroche! Ja, je, ji, jo...Pero al cabo de cuatro meses, todo empezó a cambiar. Ella necesitaba evolucionar y él sólo le admitía un camino hacia la felicidad que implicaba sueño, hambre y derroche. Máldita manía esta de las personas de necesitar ser dinámicas, de necesitar tener un proyecto, un horizonte que justifique el pasado y descubra un futuro. Dos años duró, dos años...como casi todos los españoles que vinieron a Londres.

- Large capuccino and choclolate muffin.
- Just a moment please.

No pienses, no pienses tanto, no vaya a ser que tu pensamiento acierte. Sonríe, sonríe con esa cortesía plastificada que te han enseñado; lo mismo te vale para agradar a los clientes que para engañar a la vida. De nada sirve andarse con sinceridades ¡la verdad hiere! Es mucho mejor que nadie sepa lo que piensas, que nadie sepa lo que sientes, que nadie sepa lo que quieres, lo que amas, lo que odias...no vaya a ser que estés demasiado vivo. Rodéate de un silencio hueco donde las palabras no tengan resonancia, donde la sordina oxidada no se pueda retirar de la trompeta que entona la canción de los sentimientos.

- Here you are.
- Wonderful!

La jornada llega a su fin. El encargado hace el balance de la caja y reparte dividendos con sonora autocomplacencia. No está mal pero...¿está bien?

De vuelta a casa en el 88, se sienta en el piso de arriba y divisa desde la primera fila de asientos las hileras de adosados de Stockwell con sus perros de raza apostados en las puertas defendiendo lo ajeno. Porque tener una casa en Londres siempre será un sueño ajeno, por no decir enajenado.

El autobús se detiene en el cruce con Clapham high road y un gran árbol con brotes verdes, de los de verdad, lo acaricia con sus ramas. Dos puntos negros brillan en la oscuridad, negro sobre negro sobre negro y sin embargo puede reconocer perfectamente la silueta del cuervo que ya ni se molesta en graznar pues sabe que con la mirada le basta "¿Qué vas a hacer esta noche? Es sábado y tu eres joven ¿recuerdas?" A. intenta sonreírle a la manera de los nativos, pero no le sale, ni por asomo le sale...como mucho logra una mueca que al final se derrumba levantando una polvareda de hastío de la que le sale un graznido bastante parecido a un ¡vete a la mierda!

Ya en casa hace cuentas: alquiler, luz, agua, gas, internet, council tax, pechuga de pollo a la plancha, agua, facebook y a la cama. A la cama, pero no de cualquier manera: a la cama agotada, vencida, derrotada...¡Cómo maldice el paro!¡cómo maldice a los políticos!¡Cómo maldice a España? Y todo eso a pesar de que siempre le recordaron que ella (que ellos, que nosotros) no tiene derecho a quejarse...

Al día siguiente, a las 5 -¡eran las cinco de la mañana!- de nuevo se encamina hacia el trabajo. Esquivando fantasmas que huelen a diversión fermentada consigue alcanzar la esquina de Clapham Common. Y por supuesto allí estaba, picoteando en un vómito con la misma indiferencia con que picoteaba en el presente de A., el cuervo negro, negro como el azabache, disfrazado de heraldo del ahora.


Horizonte:  Conjunto de posibilidades o perspectivas que se ofrecen en un asunto, situación o materia.


Sin ánimo de ofender a nadie, sin la más mínima agresividad, sin rencor ni venganzas frías…no nos servirá de nada la ira para intentar solucionarnos…pero este diluvio de desatinos es la lluvia con la que nos hemos regado durante muchos años; ahora en esta pertinaz sequía de certezas, toca buscar nuevas fuentes pues todas las antiguas están secas o contaminadas…
Nos dijeron que estudiáramos para tener acceso al trabajo…
Nos dijeron que complementáramos  los estudios con idiomas, másteres y formación específica para estar mejor posicionados…
Nos dijeron que apretáramos los puños y los codos para obtener un empleo fijo, vitalicio…
Nos dijeron que le democracia era la forma más justa de organizarse colectivamente…
Nos dijeron que era necesario estar informado para tomar las decisiones correctas…
Nos dijeron que era el momento de firmar una hipoteca a treinta años….
Nos dijeron que trabajar en el sector público devolvía a la sociedad todo lo que nos ha dado…
Nos dijeron que España era un país moderno…
Nos dijeron que Europa era nuestra patria y que siempre estaría ahí para ayudarnos…
Nos dijeron que robar no estaba bien…
Todo esto nos dijeron con el ánimo de prepararnos para la vida, con el cariño de un padre, de un maestro o de un profesor (antiguamente era lo mismo). Nos lo dijeron porque esa fue su vivencia, porque los hechos consumados a lo largo de su vida les llevaron a todas estas conclusiones. Ahora, hoy 22 de Mayo de 2012, sabemos que todo eso ha dejado de ser cierto. Somos una nueva generación que se preparó para la vida -con más o menos afán- con un temario anacrónico y con un resultado, consiguientemente, completamente infructuoso. “Cuando encontré las respuestas, me habían cambiado todas las preguntas”. Eso nos ha pasado a nosotros. Y con el agravante de que no podemos pedir consejo a nadie porque nadie sabe qué aconsejar. No entendemos el mudo, vivimos rodeados de maleza y no hay ninguna senda por la que echar a andar. Vivimos en uno de los tiempos igual a cero de la historia. Todo son conjeturas y las conjeturas del más sabio tienen el mismo valor que las del más necio. Todo está por venir ¿por dónde nos vendrán?
Como generación tenemos la pulsión vital de forjarnos un destino, el deseo atávico de tener descendencia y facilitarles una buena vida. Mas no tenemos ni repajolera idea de por dónde empezar. Fijaos, nuestro tirano no tiene rostro, lo llamamos capital, lo llamamos mercados, lo llamamos financiero, pero no podemos ni rebatirle ni pasarlo por la guillotina: es la forma de dominación más perfecta jamás creada. Y ante ella, nosotros como individuos tratamos de respirar, buscamos los rincones del alma donde la dignidad todavía se atreve a alumbrar, dedicamos muchas horas de nuestras vidas a buscar un mísero cabo suelto del que empezar a tirar. Yo intuyo que la dignidad es una partícula de vida indivisible que puede servir como punto de inicio para llegar a la molécula y seguir creciendo, pero esto no es más que un pensamiento vago. Como lo es el de la búsqueda de la belleza. Son estos conceptos con valor en el plano personal, pero que se desvanecen en el colectivo. No descarto que la suma de muchas individualidades dignas y bellas pudiera lograr dibujar un horizonte, aunque  una vez más, no tengo ningún dato que así lo sugiera. En cualquier caso, a día de hoy, con mayor o menor fidelidad a la realidad, estas son las fuentes de las que creo que hay que beber.
 


Belleza: Propiedad de las cosas que hace amarlas, infundiendo en nosotros deleite espiritual. Esta propiedad existe en la naturaleza y en las obras literarias y artísticas.

Siguiendo en la misma línea esbozada previamente, me propongo ahora acusar a un poderoso caballero. No seré yo quien niegue la importancia del dinero y admito el hecho de que el discurso que sigue se enmarque en mi cualidad de pequeño burgués.  Pero considero necesario detener por un instante nuestra mirada y hacer un juicio severo al vil metal.
Es obvio que todos necesitamos dinero para llevar a cabo nuestra vida diaria y la de los seres que dependen de nosotros. No abogo por la estupidez de negar el papel fundamental que el dinero tiene en nuestras vidas y el hecho objetivo de que encaminemos gran parte de nuestros actos a obtener el preciado parné. Lo que sí critico es el envilecimiento progresivo  e inconsciente en el que hemos caído por el simple hecho de no saber dar valor a los objetos y a las vivencias en cualquier divisa distinta a la monetaria. Somos calculadoras capaces de pasar todo a euros. Hemos olvidado que en ocasiones las cosas tienen un valor económico y un valor de otra índole: sentimental, en términos de dignidad o, es aquí donde quiero llegar, de belleza. Pongo un ejemplo:
Aquel chico que no pudo comprar el libro volvió junto con su bigotillo de pelusa al puesto de la librería el viernes con un hombre que, por su parecido, deduje que era su padre. Cuando lo vi, escondí el ejemplar de "Alí y Nino". Empezó a buscar en la mesa y no lo encontró. Lo observé durante un minuto. Cuando empecé a detectar cierto nerviosismo en él, decidí hablarle:
 -¿Qué es lo que buscas?- le pregunté mientras le extendía el brazo y le ofrecía el libro en cuestión.
Lo volvió a hojear y me preguntó de forma atropellada el precio.
- Diecisiete con diez.
La sonrisa le desapareció de la cara  y volvió a depositarlo en la mesa con la tristeza de un amante no correspondido. El supuesto padre ni se inmutó; definitivamente no era el padre porque, de haberlo sido, no podría haber soportado el gesto de su vástago.
- ¿Cuánto tienes?
Se sacó una cartera de esas de plástico con cierre de velcro que todos hemos tenido en la adolescencia y empezó a rascar el monedero con su dedo índice buscando el milagro de que todas sus monedas fueran de dos euros y tuviera suficiente. Una por una fue sacándolas: primero las de un euro, luego las de cincuenta céntimos y luego las de veinte. Lo hacía con la ilusión de un niño y la avidez de un adulto al mismo tiempo. Hizo una pila con todas las monedas y contó.
- Once cincuenta. La sonrisa de esperanza se tornó en mueca de decepción.
En diez días en la feria no había visto a nadie desear un libro de esa manera.
Entonces Manuel, que nos estaba observando desde el principio, cogió el libro, se lo metió en un sobre de la feria del libro y le dijo lo que le hemos dicho a todos los que nos han comprado libros:
- Que lo disfrutes.”
Manuel perdió dinero en esa transacción y, sin embargo después de hacerla, era notablemente más rico que antes. Lo que quiero decir, más allá de esta última frase digna de Sabina, es que debemos pararnos a pensar si perder dinero puede ser un acto maravilloso y, de esa forma, relativizar su omnipresencia y doblegar su tiranía en aras de otro objetivo. En ese sentido, me declaro firme defensor de la belleza como finalidad de los actos humanos. Lo pensaba en estos últimos meses mientras visitaba la Tate modern o el Reina Sofía. Ahora que ya empiezo a ser capaz de comunicarme con los cuadros abstractos y de apreciar la fuerza de los materiales de desecho en Tapies o la cruda simpleza de las muchedumbres de Saura e incluso del Guernica, mientras los observaba me quedaba siempre a un paso del deleite porque me faltaba la belleza. Y esa sensación la proyectaba sobre mis poetas coetáneos, los músicos, cineastas, etc,… Todo se dirime en términos de energía, de furia, de watios y queda muy poco espacio para el regocijo íntimo de lo bello, de lo sublime a la vuelta de la esquina (Por ejemplo: “ Te he dicho Platero que el alma de Moguer es el vino, ¿verdad?. No; el alma de Moguer es el pan. Moguer es igual que un pan de trigo, blanco por dentro como el migajón, y dorado en torno -¡oh, sol moreno!- como la blanca corteza”).
Reivindico la belleza como moneda de cambio de la cotidianeidad. Y lo hago sin estulticia, sin puerilidad, con la fuerza que me otorga haberlo probado en mis propias carnes. Funciona y además es gratis; y si no lo es, compensa con creces. Y exhorto a la RAE a que incluya en su definición de “belleza” la posibilidad de que esta anide en los actos de las personas.
 



Epílogo: Recapitulación de lo dicho en  un discurso o en otra composición literaria.

Grito + noticiable + generación + emigrar + horizonte + belleza = 22 de Mayo de 2012.

viernes, 11 de mayo de 2012

¿Por qué dejé de leer?


No lo sé bien , la cuestión es que sí dejé de hacerlo un tiempo. Reconstruyendo los indicios de recuerdos de mi memoria incapaz bien pudiera haber sido por estas razones;

·Me fastidia leer las historias de otro, me jode no vivirlas yo mismo. Tras mucho Salgari y Winnetou yo quería ser “de verdad” indio o pirata, y no leer aventuras ajenas antes de dormirme con el libro en las narices. Por eso tampoco me gusta demasiado el cine...

·Tampoco encontraba “resultados”, beneficios personales en la lectura más allá de la distracción. Es evidente que los tiene, pero no inmediatos ni directos...por lo menos a cierta edad. Me invento el recuerdo de que esto se me ocurrió después de terminarme al tercer intento “El señor de los anillos”, un verano que tenía que estudiar para setiembre mecánica y métodos matemáticos.

No sé si todo el mundo utiliza como yo los adjetivos divertido y distraido (en la Rae “distraido” se refiere sólo a la persona, no al hecho que la distrae, pero al menos en Andalucía y en lenguaje común se utiliza también para el agente “distractor”; “es un libro muy distraido”, y ambas palabras funcionan muchas veces como sinónimos). Para mí, distraido , o distraerse es francamente negativo porque te aleja de la consecución de cualquier cosa, simplemente deja pasar el tiempo más rápidamente, deja que se escape, lo pierde. Y algo divertido no tiene sin embargo porque ser inútil. Quizás deje la lectura porque más que divertirme me distraía.

En las últimas semanas por varias razones pero principalmente porque Internet y leer periódicos solo me distrae y además me enfada, he vuelto a leer un poco, novela me refiero, historias de otros.

Y me descubro de nuevo con las piernas dormidas cuando leo en el water más de la cuenta, se me pasa el guiso en la olla y hoy por ejemplo no he picado el ticket del metro y no me he dado cuenta hasta bajarme (podría haber  perdido 40 euros fácilmente con el despiste...). Sinceramente no creo que leer novelas me reporte ningún beneficio, pero esa sensación al leer me remonta a la infancia y quizás sí que gane algo, algo fundamental, definible pero difuso, que perdí con el tiempo. Como las ganas de ser indio o pirata con la creencia de que aún es posible.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Estudio científico

Prestigioso médico del campo del VIH expedientado por hacer ensayos ilegales: a propósito de un caso.

INTRODUCCIÓN: Uno de los médicos más reconocidos y laureados de España salta a los medios generalistas tras una acusación, quizás algo más pues ha sido expedientado, de realizar ensayos clínicos fuera de la ley que puede ser lo mismo que ensayos ilegales que puede ser lo mismo que ensayos inmorales que puede ser lo mismo que ensayos delictivos...pero también puede no ser ninguna de estas cosas.

MATERIAL Y MÉTODOS: Lectura rápida (¿Se puede considerar ojear la prensa electrónica como una lectura?) en periódicos nacionales no científicos. De alguna manera, el Dr. Soriano, trató a sus pacientes de VIH con un fabuloso fármaco, raltegravir, aunque en pautas no aprobadas por los organismos competentes. El método de análisis utilizado es el menos científico de los métodos: la experiencia personal.

RESULTADOS: Los ignoramos, pero nos da igual porque este es un artículo sobre la moral individual (de un médico hacia sus pacientes) y colectiva (de la sociedad y cómo se articula el modelo sanitario).

CONCLUSIONES: (Prepárense que aquí viene la chicha)

1. Todos los médicos prescriben tratamientos ocasionalmente saliéndose de la ortodoxia. Las circunstancias del paciente pueden indicar el uso de fármacos no aprobados por las agencias de control o cambios en la posología o en las indicaciones de dichos medicamentes. De alguna manera, esta práctica no es la más rutinaria aunque tampoco es excepcional. Por ejemplo, el mejor tratamiento para la malaria no está aprobado por las agencias y no está recomendado en las guías más prestigiosas de países ricos y, sin embargo, todos lo utilizan. Lo que quiero decir es que hay vida (buena praxis) más allá de lo estrictamente legal y, al contrario, hay negligencia (mala praxis) dentro de la legalidad (pongo por ejemplo algunos tratamientos quimioterápicos).

2. Para poner más de relieve lo difícil que es dibujar la raya: Fleming experimentó con una sustancia desconocida en humanos. Algunos morirían de anafilaxia. Pero el resultado final fue uno de los mayores descubrimientos de la humanidad (equiparable a la lavadora). Nadie juzga a Fleming como un criminal o un villano.

3. ¿ Qué hace pues reprobable la ctitud de un médico al hacer ensayos fuera de lo establecido legalmente? Es sencillo: en vez de adaptarse a las necesidades del paciente, los médicos estamos adaptando a los pacientes a las necesidades de los médicos, de los servicios, de los hospitales y de los sistemas de salud. ¿Por qué? Buf...

4. Las preguntas complejas no tienen respuestas complejas, a pesar de que este país cainita, siempre exige simplificaciones que nos digan si nuestro procesado es un "bueno" o un "malo":

a) Prestigio: no seré yo quien descubra la egolatría de los médicos. De hecho, hasta cierto punto, considero que es beneficiosa. Por ejemplo, la lucha por ser el primero en descubrir el agente causal del SIDA entre Gallo y Montagnier permitió que se detectara al virus de la inmunodeficiencia humana mucho más precozmente que si no hubiera existido esa lucha de egos.

b) Dinero (poderoso caballero...) Este es un hecho crucial, aunque en un sentido muy distinto al que solemos pensar el común de los mortales. Siguiendo el maniqueísmo simplificador previamente reseñado, los suspicaces ciudadanos tienden a pensar que las ganancias en los experimentos médicos se concentran en los bolsillos de los directores de los experimentos. Evidentemente alguna propina cae, pero ese no es el grueso de los ingresos derivados de la experimentación. El mayor caudal se dirige a los servicios médicos y a los hospitales donde trabajan dichos médicos. Y la finalidad de ese dinero no es tan lucrativa como pudiera pensarse. Evidentemente se pagan viajes y comidas en restaurantes exclusivos. La mayor parte de ese dinero va dirigida a pagar sueldos. ¿Suledos de quién?- se preguntarán.

c) Connivencia. Detrás de los nombres de postín en las publicaciones científicas más prestigiosas hay un ejército de esforzados. Los más esforzados de todos, los reclutas, son los investigadores, antiguos becarios-actuales mileuristas, que trabajan horas y horas frente a los ordenadores y a las bases de datos. Ellos son el andamio del éxito investigador y sus sueldos proceden de la industria, generalmente, y de oscuras entidades públicas (fundaciones, fondos I+d, etc...) que en muchas ocasiones también se nutren de la industria farmacéutica. El siguiente peldaño son los médicos jóvenes. Ellos son los que asumen la ingente carga del trabajo cotidiano, los que deciden que antihipertensivo debe usted tomar, los que atienden a los pacientes en las guardias y en los festivos bajo la promesa de un trabajo estable dentro de 10-15 años. Los sueldos de estos médicos dependen mayoritariamente del sistema público de salud, sí, pero de forma cada vez más creciente de las numerosas becas mixtas de investigación-labor asistencial con que se contrata a los residentes que han mostrado aptitud en los servicios médicos. Y no se engañen, cuanto más prestigioso es el servicio hacia afuera, más probable es caer en este contubernio científico-asistencial-contractual del que hablo. La conclusión a esta parrafada es obvia: las plantillas dependen del nivel de impacto de las investigaciones realizadas que determinarán los destinatarios de las becas y contratos de investigación, ergo la prioridad de las direcciones de los centros sanitarios es que se investigue mucho, si puede ser siguiendo los cauces legales, pero, por encima de ello, mucho, con resultados contantes y sonantes. Las direcciones de los hospitales y las jefaturas han aprendido a hacer la vista gorda con los desmanes de sus próceres investigadores.

d)Hipocresía. Desde la distancia no creo que haya habido un detective excelso que haya descubierto una trama. Todo este juego no es más que una partida de ajedrez de rencillas personales y búsqueda de chivos expiatorios. Yo acuso a las direcciones médicas de los hospitales del delito de omisión y de la más sangrante hipocresía cuando ahora salen hablando de comisiones éticas y de agencias estatales del medicamento. Ellos son los primeros que saben cómo funciona este tinglado y que lo mantienen corriendo tupidos velos sobre las miserias del sistema.

e) Declaración: no pretendo afirmar que los organismos de control (Agencia española del medicamento, EMEA, FDA, comisiones éticas) sean inútiles. Su papel reside en velar por el cumplimiento de unas reglas del juego iguales para todos. Lo que sí digo es que estos organismos están sujetos también a las tentaciones del poder y la corrupción y que admiten la posibilidad de que, haciendo algo completamente legal, estemos dentro del terreno de la negligencia. De la misma forma no digo que todas las direcciones médicas y jefaturas de servicio sean corruptas, pero sí que hay una doble moral que asienta en la obtención de resultados a cualquier precio y en la justificación de determinadas investigaciones e investigadores para garantizar la viabilidad de los servicios tal y como están actualmente articulados.

f) Reflexión: No tengo la posesión de la verdad pero lanzo algunas preguntas:
-¿Es aceptable socialmente que los sueldos de los médicos con actividad asistencial se estén financiando a través de becas públicas y/o pseudopúblicas?
- ¿Es aceptable que los servicios médicos para lograr persistir se organicen en función de los objetivos investigadores (y el consiguiente manantial de recursos económicos) en vez de los objetivos asistenciales?
- ¿Repercute en la parte asistencial la derivación de recursos humanos y económicos hacia la parte investigadora?
- ¿Estamos modificando los nombres de las enfermedades y las características de los pacientes para que se adapten a nuestros estudios de investigación?

ADDENDUM: Con los datos de que dispongo no puedo juzgar al Dr. Soriano. Ahora bien, no me negarán que me ha servido para despacharme a gusto.

lunes, 23 de abril de 2012

A.

La lluvia de nuevo. Y eso que el tempranero día había amanecido luminoso y con un cielo azul primavera que invitaba al optimismo. "Lástima que aquí la primavera no huela"-piensa mientras se dirige al metro. Baja las escaleras mecánicas con el trote cansino de los que van sin querer ir, sabedora de que la primera batalla del día a día se librará en los ándenes de la Northern line.

Tras dos intentos, logra subirse al filo del pescante del vagón y en la suerte de Maria Mercedes esquivar la puerta cerrándose. El vagón arranca, los ocupantes se balancean como un único cuerpo informe. "Parece que llevara atrapada en este vagón dos años...y sin embargo me muevo" ¿Me muevo? A veces es mejor no hacerse preguntas fuera de la rutina, no vaya a ser que el silencio nos enfrente a nuestro rostro.

En Victoria, como todos los días, se encuentra un hormiguero organizado de gentes dispares que van y vienen y vienen y van sin percatarse de que un cuervo negro como el presente se ha posado en el carrito donde los ejemplares del diario gratuito blasfeman la actualidad. Ella tampoco logra ver al cuervo, pero entre la sinfonía de sordos zapateos atropellados si distingue unos graznidos que parecen preguntarle ¿te mueves?¿te mueves? A veces es mejor no escuchar a las bestias no vaya a ser que nos digan las verdades.

Se coloca el delantal verde, se apoya sobre la barra y respira hondo, como si lo hiciera por última vez, antes de preguntar "How can I help you?" Desde su trinchera de franquicia se concentra para no desesperarse con la monotonía de su trabajo..."¿he dicho trabajo?...Sí, eso es lo que he dicho y, al mismo tiempo, lo que me convierte en "privilegiada"". Uno tras otro despacha con eficacia las sonrisas inhabitadas de los clientes mientras piensa "Tener una sonrisa continua es lo mismo que no saber sonreir. Y lo peor de todo es que se me está pegando"...

-How can I help you.
-Latte americano.
-Here you are.
-Brilliant.

A través de la puerta de cristal, la lluvia empapa con desidia las aceras estrelladas. Un cuervo negro como el azabache se detiene desafiante y le lanza otro graznido, si bien, a diferencia de los previos, éste le resulta extrañamente familiar, como si en el camino desde la garganta emplumada hasta su oído hubiese cobrado la resonancia del lenguaje, la consistencia de los silencios creando palabras y, finalmente, la macabra pirueta de una entonación curiosa que cristaliza en forma de afilada pregunta "¿Cuánto tiempo hace que tienes esa mirada?... A veces es mejor no hacer negocios con el pasado.

Todavía se acuerda de los primeros días, cuando la lluvia era un motivo de risa y las impenitentes sonrisas todavía no eran taimadas. Las primeras semanas fueron un continuo ir y venir por la estación de Victoria con las ojeras felices de los que acaban de descubrir un tesoro. Lo recuerda como algo parecido a aquella vez que se enamoró de un chico del pueblo de al lado ¡Nada importaba!¡No existía el sueño!¡ni el hambre!¡ni el derroche! Ja, je, ji, jo...Pero al cabo de cuatro meses, todo empezó a cambiar. Ella necesitaba evolucionar y él sólo le admitía un camino hacia la felicidad que implicaba sueño, hambre y derroche. Máldita manía esta de las personas de necesitar ser dinámicas, de necesitar tener un proyecto, un horizonte que justifique el pasado y descubra un futuro. Dos años duró, dos años...como casi todos los españoles que vinieron a Londres.

- Large capuccino and choclolate muffin.
- Just a moment please.

No pienses, no pienses tanto, no vaya a ser que tu pensamiento acierte. Sonríe, sonríe con esa cortesía plastificada que te han enseñado; lo mismo te vale para agradar a los clientes que para engañar a la vida. De nada sirve andarse con sinceridades ¡la verdad hiere! Es mucho mejor que nadie sepa lo que piensas, que nadie sepa lo que sientes, que nadie sepa lo que quieres, lo que amas, lo que odias...no vaya a ser que estés demasiado vivo. Rodéate de un silencio hueco donde las palabras no tengan resonancia, donde la sordina oxidada no se pueda retirar de la trompeta que entona la canción de los sentimientos.

- Here you are.
- Wonderful!

La jornada llega a su fin. El encargado hace el balance de la caja y reparte dividendos con sonora autocomplacencia. No está mal pero...¿está bien?

De vuelta a casa en el 88, se sienta en el piso de arriba y divisa desde la primera fila de asientos las hileras de adosados de Stockwell con sus perros de raza apostados en las puertas defendiendo lo ajeno. Porque tener una casa en Londres siempre será un sueño ajeno, por no decir enajenado.

El autobús se detiene en el cruce con Clapham high road y un gran árbol con brotes verdes, de los de verdad, lo acaricia con sus ramas. Dos puntos negros brillan en la oscuridad, negro sobre negro sobre negro y sin embargo puede reconocer perfectamente la silueta del cuervo que ya ni se molesta en graznar pues sabe que con la mirada le basta "¿Qué vas a hacer esta noche? Es sábado y tu eres joven ¿recuerdas?" A. intenta sonreírle a la manera de los nativos, pero no le sale, ni por asomo le sale...como mucho logra una mueca que al final se derrumba levantando una polvareda de hastío de la que le sale un graznido bastante parecido a un ¡vete a la mierda!

Ya en casa hace cuentas: alquiler, luz, agua, gas, internet, council tax, pechuga de pollo a la plancha, agua, facebook y a la cama. A la cama, pero no de cualquier manera: a la cama agotada, vencida, derrotada...¡Cómo maldice el paro!¡cómo maldice a los políticos!¡Cómo maldice a España? Y todo eso a pesar de que siempre le recordaron que ella (que ellos, que nosotros) no tiene derecho a quejarse...

Al día siguiente, a las 5 -¡eran las cinco de la mañana!- de nuevo se encamina hacia el trabajo. Esquivando fantasmas que huelen a diversión fermentada consigue alcanzar la esquina de Clapham Common. Y por supuesto allí estaba, picoteando en un vómito con la misma indiferencia con que picoteaba en el presente de A., el cuervo negro, negro como el azabache, disfrazado de heraldo del ahora.

domingo, 22 de abril de 2012

¿Fútbol es fútbol?

Lo que nos enseña el juego es que no es juego.

A ver si logro explicarme...

Tentado como estoy de hacer una disgresión filósofo-antropológica-política, no encuentro ninguna otra manera de empazar que acudiendo al diccionario de la RAE:

1. Acción de jugar (no se extrujaron los sesos los académicos)
2. Ejercicio recreativo sometido a reglas, y en el cual se gana o se pierde (no se extrujaron los sesos los académicos bis)

Dado que todos hemos jugado al menos una vez en nuestra vida a algo, nos podemos permitir el lujo de intentar indagar en el sentido último del juego. Creo que nadie puede refutar que una de las características del mismo es la inocencia. Afrontamos los retos del juego con la mirada del niño que somos, fuimos o anhelamos volver a ser. De hecho, si en algún momento el juego pierde su función "recreativa", sufre una metamorfosis irreversible y se transforma en otras cosas tales como competición, deporte, arte, sexo, etc...Esta transformación no es mala en sí puesto que en muchas ocasiones nos enriquece y convierte al juego en la antesala de nuevos (grandes) descubrimientos. Ahora bien conviene mantener un gran escrúpulo a la hora de analizar qué o quién dirige esa evolución. Si el "Demiurgo" en cuestión son, por ejemplo, la percepción agudizada o las hormonas, no estaremos saliendo de nuestro propio mundo de sensaciones y conocimiento. Por el contrario, si la transición viene impuesta por una estructura de poder externa, lo que debería ser un descubrimiento se transforma en una imposición. De ser los impulsores del juego, pasamos a ser los siervos del reglamento.

Uno puede viajar al principio de la invención del rugby, cuando algún concienzudo jugador pensó que sería más divertido si el balón no se pudiera pasar hacia adelante. Los jugadores lo probaron y asumieron la nueva norma tras constatar que aumentaba su satisfacción "recreativa". ¿Qué hubiera pasado si en ese momento hubiera aparecido una federación y hubiera revocado dicha norma? ¿qué hubieran pensado los inocentes jugadores de rugby ante tal decisión? Sin entrar en abismos, parece claro que, como mínimo, habrían pensado que algo no iba bien...

Desde su creación, el juego del fútbol se fue convirtiendo en una especie de evento social y político que claramente trascendió las lindes de la diversión. Esa proyección, evidentemente, lo fue alejando de los aficionados y acercando a la órbita del poder. Si Franco decidió que Di Stefano jugara en el Madrid no fue por amor al juego y a la diversión precisamente...Pero, con todo, incluso nosotros, pudimos disfrutar del sinsentido que supuso que Maradona marcara sendos y antagónicos goles y eliminara a Inglaterra. De alguna manera en la irreverencia de ese resultado subsistía la primitiva esencia del juego.

Como con todo, el fútbol ha cambiado con los tiempos. No tengo intención de hacer una lectura nostálgica del pasado; de alguna manera yo también disfruté el partido ayer. Pero sí, por el contrario, me propongo hacer una breve reflexión utilizando el partido como excusa.

Si lo pienso, el paralelismo entre el duelo Madrid-Barça y la sociedad actual es una obscenidad. Para empezar, la liga está formada por 20 equipos pero sólo dos compiten por ganarla. El resto de equipos sobreviven a base de orgullos, localismos, azares y, en contadas ocasiones, buenas gestiones. La liga no sería nada sin estos otros 18 equipos y, sin embargo, son incapaces de ponerse de acuerdo y plantar cara. Tienen miedo, purito miedo de alzar la voz, a pesar de que saben que sin ellos, no habría gloria ni dinero para nadie. Para seguir, hay que señalar a los que dictan las normas (esas normas de las que puerilmente hablaba antes). Siguiendo el dictado de los poderosos rivales, los leguleyos sancionan normas guiándose por el interés de una minoría. El dinero fluye hacia los ricos "tan absurdamente como si los ríos fluyeran del mar a la montaña", los horarios se estipulan según el interés del dinero que, al final, es lo mismo que el interés de los poderosos rivales. Pero con todo, lo peor, es la falsaria realidad que crean entorno a lo que fue el juego. Sirviéndose de los medios (léase No Neymar) se genera una falsa percepción colectiva sobre lo que está pasando. Ello se logra, en primer lugar, con la interesada afirmación de que el fútbol es sólo un juego. En segundo lugar con la sangrante amenaza de que existe un orden preestablecido que no se debe conculcar. Si no gana el que tiene que ganar pasarán grandes desgracias. Aquí entra en juego las polémicas sobre los árbritos, los dedos en el ojo, las remembranzas de pasados conflictos ya sean futbolísticos, ya sean territoriales y la macabra asunción de que es bueno que gane el Madrid para que las aguas revueltas vuelvan a su cauce. Ahora por supuesto, eso sí, cuando el orden vuelve, se recupera el discurso oficial de la deportividad, la caballerosidad y se nos repite hasta la saciedad que el fútbol sólo es un juego.

La posición de los dos grandes clubes, especialmente la del Madrid, respecto al resto de equipos es exactamente la misma que la de las grandes corporaciones financieras respecto al resto de las sociedades: yo dicto las normas, yo decido los límites, si sobrepasas los límites cambio las normas para asfixiarte, mientras tanto engraso la gran maquinaria del miedo: yo soy la única opción, sin mí no sois nada, vuestra supervivencia sólo es posible bajo mi magnánimo manto, para que tú sobrevivas como pobre e indigno, es imprescindible que yo perviva como rico y poderoso en expansión ilimitada. Concentración del poder y dispersión de la igualdad.

El duelo Madrid-Barça es uno de los rostros del capitalismo. Sí, amigos, el capitalismo (podría añadir "financiero") que no es un sistema económico, no; que es el nombre que recibirá una época de la historia de la humanidad caracterizada por el abuso, la desigualdad y la negación de la dignidad de los que no aspiran a ser infinitamente ricos y poderosos. Es el rostro de un poder omnímodo y despiadado y de una servidumbre perfectamente confinada en el redil del miedo congratulándose de que el señor gane y las cosas no vayan a peor.

Es una pena que ayer ganara el Madrid. La victoria del Madrid, de Florentino Pérez, de Ronaldo y de Mourinho es la victoria de un sistema sin futuro, hegemónico, malencarado, muy próximo a la justificación de los medios.

Y es una pena para los que nos gusta el fútbol. Quizás lo único que nos quedaba por pedir al fútbol es que nos devolviera aquella sonrisa infantil que nos fue apareciendo en la boca mientras Maradona driblaba a todos los ingleses incluido el portero y suavemente empujara el balón a los fondos de la red de la antihistoria.

sábado, 21 de abril de 2012

El juego es juego por...

...lo que enseña de la vida

¿Qué nos ha enseñado el juego hoy?

Qué aquello que nos irrita, lo que en el fondo detestamos y que jamás pondríamos de modelo a nuestro hij@s. Lo que nos molesta, disgusta y entristece. Lo que preferiríamos idealmente que no existiera. Sin embargo, vence.


Es solo un juego que nos enseña que el lado oscuro es poderoso, y que muchas veces (¿la mayoría?) gana.

martes, 10 de abril de 2012

De museos por Londres

¿Y por qué no empezar por el principio? Nínive, fundada por un bisnieto de Noé, el del arca, la del diluvio, el del primer cambio climático...todo suena tan lejano y tan actual... Assurbanipal (año 668 a. C.), tras un año especialmente lluvioso, se digna a cumplir su cometido de rey dando muerte a cientos de leones crecidos en la abundancia ¡Viva el rey! Uno de los leones vómita su sangre de alabastro, otro se resigna a la muerte y un tercero, el más bravo, se alza sobre los cuartos traseros para enzarpar al monarca que, impertérrito, lo sujeta por el cuello con un brazo bíblico y lo somete.



Realmente, ¿cuánto hemos cambiado? De aquéllos reyes sólo subsisten vástagos erráticos de la civilización que todavía visten de luces, usan lanzas y franelas. Los leones por contra ya no tienen cuatro patas y han perdido toda su fuerza, quedándoles sólo la mirada. Los actuales leones, que crecieron en una ilusoria abundancia, viven confinados en el corral físico y moral de los modernos reyes que ni siquiera asoman. Reyes que matan de a poco, ajenos al sufrimiento, encaramados en una tabla rasa de leyes que desahucian y enriquecen a la misma velocidad. Leyes que niegan el color de la vida, que tiznan los párpados pesados, leyes málditamente cotidianas y, por ende, aceptadas.



Los reyes de antes mataban leones, bureles, exponiendo; los reyes de ahora matan jubilados en Grecia desde el salón de su casa, omitiendo la verdad, la miseria...

¿Qué nos queda, querido amigo? Creer en la luz. Creer en el relámpago invertido, pensar que el mundo es claro, cristalino y lo que nos está pasando nomás que un relámpago de oscuridad, retumbando en nuestras pupilas aturdidas; fracasando sin remedio en nuestras retinas pigmentadas.




¡Zambullámonos en esa luz! ¡Reguémosnos con su savia invisible!¡Digámosle palabras dulces para amaestrarla y así lograr que se quede con nosotros! Démosle un lugar, un marco en que encuadrarla hasta que devenga en ventana...ventana amable por la que mirar lo complejo y sólo ver lo sencillamente obvio, natural, esencial...





Hagámoslo todos juntos, abramos todos nuestra ventana para que, de tanta luz que entre, su ceguera sea sólo suya.